La Copa del Rey de 1939 fue un evento crucial en el contexto del fútbol español, ya que marcó el regreso de la competición tras la interrupción provocada por la Guerra Civil Española. Para el pequeño club de Eibar, este torneo no solo era una oportunidad para brillar en el escenario nacional, sino también un símbolo de esperanza y reconstrucción.

El 5 de noviembre de 1939, Eibar se enfrentó al Racing de Santander en un partido que se jugaría en el Estadio Municipal de Ipurúa. Aunque el encuentro finalizó con una derrota para Eibar, la experiencia fue invaluable. El equipo mostró una garra y un espíritu competitivo que resonó con los aficionados, quienes habían estado ansiosos por la reanudación del fútbol.

Este partido de Copa del Rey fue un momento clave para Eibar, ya que representaba no solo un nuevo comienzo para el club, sino también un retorno a la normalidad para la comunidad local. La participación en la Copa del Rey elevó el orgullo y la moral de los aficionados, quienes se sintieron conectados a un legado que iba más allá del deporte.

A pesar de la derrota, el impacto de este debut fue duradero. Los años siguientes vieron a Eibar trabajar incansablemente para consolidar su lugar en el fútbol español, y este primer paso en la Copa del Rey fue fundamental para establecer una identidad que perduraría en el tiempo. La historia del club comenzó a escribirse con un tono de resiliencia y determinación, características que aún definen a Eibar hasta el día de hoy.

La valentía mostrada en ese primer partido de la Copa del Rey encarnó la esencia de lo que significa ser un armero. A lo largo de los años, este espíritu ha continuado inspirando a generaciones de jugadores y aficionados, cimentando el lugar de Eibar en la historia del fútbol español.